EL IMPACTO ECONOMICO DE LA INMIGRACION EXTRACOMUNITARIA EN LA COMUNIDAD AUTONOMA DEL PAIS VASCO
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BAKEAZ, EL IMPACTO ECONOMICO DE LA INMIGRACION EXTRACOMUNITARIA EN LA COMUNIDAD AUTONOMA DEL PAIS VASCO. VITORIA-GASTEIZ, Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, 2008, 160 p.
Ref.
151295
Location:
DFB Archivo / SIIS Archivo
Palabras clave:
Beneficios, Condiciones de trabajo, Consumo, Datos estadísticos, Desarrollo económico, Estadísticas económicas, Estudio de necesidades, Exclusión social, Gasto social, Género, Impacto económico, Impuestos, Mercado de trabajo, Migración, Mujer, España, País Vasco
Beneficios, Condiciones de trabajo, Consumo, Datos estadísticos, Desarrollo económico, Estadísticas económicas, Estudio de necesidades, Exclusión social, Gasto social, Género, Impacto económico, Impuestos, Mercado de trabajo, Migración, Mujer, España, País Vasco
Abstract:
Este estudio de investigación realizado para la Dirección de Inmigración del Gobierno Vasco por Bakeaz, desmonta un argumento recurrente entre quienes se muestran contrarios a la llegada de personas inmigrantes a nuestro país. Frente a la percepción de algunos sectores sociales, que consideran que la población inmigrante genera un gasto público ‘excesivo’, este trabajo sugiere no sólo que el gasto público en materia social de las administraciones vascas es muy similar al peso relativo de la población extranjera en la CAPV, sino también que la aportación en términos fiscales provenientes de las rentas del trabajo que genera la población inmigrante es significativamente mayor a la de la población autóctona. En concreto, en 2006 cada inmigrante aportó 1.097 euros más que cada autóctono en cargas fiscales (5.314 euros por habitante frente a 4.203), mientras que consumió sólo 76 euros más (2.905 frente a 2.828 euros por habitante autóctono) de gasto social –en educación, sanidad, servicios sociales y vivienda–. Estas diferencias se deben, en parte, a una tasa de actividad mucho mayor entre la población inmigrante, lo que explica una mayor proporción de contribuyentes fiscales entre la población extranjera; y a una estructura por edades más joven y, por tanto, generadora de un menor gasto sanitario. Por lo que respecta al gasto en educación, los datos del estudio apenas señalan diferencias entre la población autóctona e inmigrante, a diferencia de lo que ocurre con el gasto en servicios sociales. En este caso, el gasto relativo es mayor entre la población inmigrante, debido no tanto al derivado de la dependencia, donde la población autóctona consume muchos más recursos, sino al que suponen la renta básica, las ayudas de emergencia social y, en menor medida, los servicios residenciales destinados a la población menor.
Este estudio de investigación realizado para la Dirección de Inmigración del Gobierno Vasco por Bakeaz, desmonta un argumento recurrente entre quienes se muestran contrarios a la llegada de personas inmigrantes a nuestro país. Frente a la percepción de algunos sectores sociales, que consideran que la población inmigrante genera un gasto público ‘excesivo’, este trabajo sugiere no sólo que el gasto público en materia social de las administraciones vascas es muy similar al peso relativo de la población extranjera en la CAPV, sino también que la aportación en términos fiscales provenientes de las rentas del trabajo que genera la población inmigrante es significativamente mayor a la de la población autóctona. En concreto, en 2006 cada inmigrante aportó 1.097 euros más que cada autóctono en cargas fiscales (5.314 euros por habitante frente a 4.203), mientras que consumió sólo 76 euros más (2.905 frente a 2.828 euros por habitante autóctono) de gasto social –en educación, sanidad, servicios sociales y vivienda–. Estas diferencias se deben, en parte, a una tasa de actividad mucho mayor entre la población inmigrante, lo que explica una mayor proporción de contribuyentes fiscales entre la población extranjera; y a una estructura por edades más joven y, por tanto, generadora de un menor gasto sanitario. Por lo que respecta al gasto en educación, los datos del estudio apenas señalan diferencias entre la población autóctona e inmigrante, a diferencia de lo que ocurre con el gasto en servicios sociales. En este caso, el gasto relativo es mayor entre la población inmigrante, debido no tanto al derivado de la dependencia, donde la población autóctona consume muchos más recursos, sino al que suponen la renta básica, las ayudas de emergencia social y, en menor medida, los servicios residenciales destinados a la población menor.