Paro, desigualdad y pobreza en Euskadi a principios del siglo XXI

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Sanzo, L., Paro, desigualdad y pobreza en Euskadi a principios del siglo XXI. Ekonomiaz, n. 87, 2015, p. 88-129.
Ref. 502203
Location: SIIS Archivo (R.1254) / DFB Archivo
Palabras clave:
Pobreza, Exclusión social, Desigualdad social, Desempleo, Nivel de vida, Prestaciones económicas, Renta de garantía de ingresos, Efectos, Factor de riesgo, Evolución, Datos estadísticos, País Vasco, España
Abstract:
Entre 2008 y 2014, y como consecuencia de la crisis, los índices de pobreza y desigualdad aumentaron en Euskadi. Sin embargo, las condiciones de vida no se deterioraron tanto como cabría prever. Este artículo de Luis Sanzo, responsable estadístico del Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, analiza esas dos facetas de la situación socioeconómica, tomando como fuente principal de datos dos estadísticas elaboradas periódicamente por dicha entidad: la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales (EPDS) y el Censo del Mercado de Trabajo (CMT).<br><br> El autor dirige su mirada, en primer lugar, a los indicadores laborales, que muestran un descenso del 8,7% de la ocupación entre 2007 y 2013, y un incremento paralelo del desempleo, que pasó del 3,1% en 2009 al 15,3% en 2013. Ambos factores están relacionados, por cuanto la caída de la población en edad laboral ha mitigado el desempleo en 2,6 puntos. El recorte de la ocupación, sumado al empeoramiento de las condiciones del mercado de trabajo, produjo a partir de 2010 una mengua en los ingresos netos ordinarios de la población ocupada y un significativo crecimiento de los niveles de desigualdad, en particular durante el bienio 2012-2014. Las encuestas señalan, en este sentido, un aumento del 41,1% en las personas en situación de ausencia de bienestar y un descenso del 25,4% en las que disfrutaban de un bienestar casi completo. <br><br> No obstante, como apunta Sanzo, el incremento de la desigualdad entre 2008 y 2012 fue muy inferior al de hogares con alguna persona desempleada (+149,9%) y al de la población en hogares con todas las personas activas en paro (+286,7%). ¿Por qué? El autor lo achaca a tres factores: la protección que brinda el sistema de renta de garantía de ingresos (renta de garantía de ingresos, prestación complementaria de vivienda y ayudas de emergencia social), que no está exenta de limitaciones, porque excluye al 27,1% de las personas en hogares en riesgo; la mejora de las condiciones de vida de los hogares con personas inactivas; y a la estabilidad en los indicadores relativos al patrimonio de reserva con que cuentan los hogares.